¿Qué
pasa con los pecados del creyente?
Pregunta:
Siendo que por la gracia de Dios nuestros pecados son perdonados, ¿Son
olvidados por Él o todavía existen en un lugar a ser recordados un día?
Para entender la pregunta
tenemos que comenzar mirando brevemente como el alma es salvada del infierno y
como obtengamos perdón de pecados.
Desde Adán, cada
persona nacida es nacido pecador siendo que hemos recibido la semilla
pecaminosa de él. Siendo que el
Creador es perfecto en Su santidad y no puede estar en la presencia de pecado, a
morir, un pecador no arrepentido, no salvo por creyendo en la sangre derramada
de Jesús en la cruz, no puede aparecer en Su presencia.
Por esta razón Dios creó un lugar en el mundo invisible para contener
las almas de los pecadores no arrepentidos hasta aquel día, en el futuro, de
juicio donde cada pecador recibirá un justo juicio antes a ser tirado en el
lago de fuego, el infierno final. Aquel
juicio se llama “El Juicio del Gran Trono Blanco”, Revelación 20:11-14.
Aquel juicio vendrá después de
siente años de Tribulación lo que ha de venir sobre esta tierra entera durante
aquel tiempo Dios ha de juzgar los habitantes del mundo por su rechazamiento de
Su Hijo, Jesús el Cristo.
Inmediatamente aquellos siete años
de juicio mundial, Jesús vendrá con los redimidos de todas las edades pasadas
para formar mil años de gobierno perfecto con Él como el Rey.
Terminado aquel período vendrá
aquel “Juicio del Gran Trono Blanco” donde todos de los pecadores de todas
de las edades serán juzgados por la cantidad de sus pecados cometidos para
recibir su grado de castigo en el infierno final, el Lago de Fuego, Revelación
20:14, 15. (No hay nadie en aquel
lugar todavía siendo a morir el alma del pecador entra el lugar de tormento en
el mundo invisible llamada el Seol-Hades, donde está dos compartimentos, uno de
consolación y el otro de tormento donde esperan la resurrección final. El
compartimento de consolación fue vaciado el día cuando Jesús resucitó y llevó
los habitantes hasta el Tercer Cielo. Después
de aquel día al morir, el alma de los salvos van directamente al Tercer Cielo
donde tienen un “cuerpo espiritual” esperando aquel día cuando Jesús vendrá
otra vez a esta tierra para establecer Su reino de mil años).
En Revelación 20:13 leemos:
“Y el mar entregó los muertos (los cuerpos) que estaban en él, y la
Muerte (el panteón) y el Hades (el mundo invisible) entregaron los muertos que
estaban en ellos, y fueron juzgados, cada uno
según sus obras.
Pero, la gran
pregunta es: ¿Qué pasa con los pecados de la persona que ha arrepentido y ha
recibido a Jesús como su Salvador?
La única manera para recibir la
salvación de su alma del infierno es por dejando la vida de pecado, y
recibiendo a Jesucristo como el único Salvador,
confiando que Él, aquel día en la Cruz, tomó todos de nuestros pecados
sobre Sí Mismo. En tal momento,
cada pecado que uno ha cometido desde su niñez es perdonado.
Los pecados que el creyente comete pueden ser perdonados por confesión,
1 Juan 1:9. Si no son confesados
serán revelado en un día de juicio que ha de venir en el futuro llamado el
“Tribunal de Cristo”, Romanos 14:10 y 2 Corintios 5:10.
Aquel “juicio” no determine salvación siendo que solamente los
salvos estarán, pero determine las cantidades de bendición, o la pérdida de
bendiciones durante la eternidad futura sobre esta tierra que será renovada y
hecha perfecta como desde el principio antes que pecado entró en el mundo por
Adán.
Véase lo que dice la Palabra de
Dios al pecado arrepentido: “Cuanto
está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebelones”,
Salmo 103:2.
El profeta Isaías escribió:“....por
echaste tras tus espaldas todos mis pecados”, 38:17.
Luego Dios dijo en Isaías 43:25 “Yo,
yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de
tus pecados”. Sí,
cuando recibimos a Jesús como Salvador, ¡todos
nuestros pecados son quitados y olvidados!
¿Qué hemos aprendido?
¿Puede el creyente pecar? Sí,
siendo que todavía estamos en un cuerpo carnal somos tentados a pecar día tras
día. Tenemos que escoger:
¿Pecar o no pecar? Si
pecamos, somos castigados por nuestro Padre Celestial, pero no podemos perder
nuestra salvación. Si uno desea
las bendiciones de Dios en esta vida, ha de vivir según las enseñanzas de las
Escrituras.
En este cuerpo carnal, cada
creyente se cae en pecado de vez en cuando, pero inmediatamente debe confesarlo,
recibir el perdón y sigue adelante viviendo la vida cristiana.